Manifiesto institucional de El Ayuntamiento de Santa Cruz en el día del orgullo LGTB 2009
Este 28 de Junio celebramos el 40 aniversario de las revueltas de Stonewall, acontecimiento que marca el nacimiento del movimiento de liberación homosexual, transexual y bisexual actual, y que se conmemora en todo el mundo como el Día Internacional del Orgullo..
La redada del 28 de junio de 1969 produjo un cambio histórico. Por primera vez, homosexuales y lesbianas se negaron a aceptar su papel de víctimas pasivas. En unos países, como en el nuestro, podemos hacerlo en libertad. En otros, desgraciadamente, este día se sigue viviendo en la oscuridad del armario, de la prisión, y hasta del cadalso.
Orgullo. SÍ, orgullo de ser lo que somos y como somos, orgullo de muchos que no lo son, pero que se sienten orgullosos de sus amigos, sus familiares, sus vecinos, sus conciudadanos que si lo son.
La redada del 28 de junio de 1969 produjo un cambio histórico. Por primera vez, homosexuales y lesbianas se negaron a aceptar su papel de víctimas pasivas. En unos países, como en el nuestro, podemos hacerlo en libertad. En otros, desgraciadamente, este día se sigue viviendo en la oscuridad del armario, de la prisión, y hasta del cadalso.
Orgullo. SÍ, orgullo de ser lo que somos y como somos, orgullo de muchos que no lo son, pero que se sienten orgullosos de sus amigos, sus familiares, sus vecinos, sus conciudadanos que si lo son.
Orgullo no es soberbia. Soberbia es valorar lo propio negando o subvalorando lo ajeno. No es el caso. El Orgullo de los Gays y Lesbianas es, al contrario, una llamada al respeto a la propia dignidad, al respeto mutuo de la dignidad de todos y cada uno de los ciudadanos, a aceptar las diferencias sin calificarlas de "peores" o mejores".
Muy pronto, en los años 1970 los homosexuales y lesbianas comenzaron a utilizar una bandera, “La Bandera Arco Iris", para simbolizar su orgullo y su aspiración a que todos seamos tratados y respetados como ciudadanos, como seres humanos, cada cual con su diferencia, formando todo parte de la misma luz que se fragmenta en colores.
Se ha convertido en un símbolo mundial, un símbolo que unifica a hombres y mujeres homosexuales y heterosexuales en el respeto mutuo, la alegría de vivir la propia vida y con ello poder ser elementos enriquecedores de la vida colectiva.
Hay símbolos que dividen, hay banderas que se convierten en armas arrojadizas, en porras de ataque contra el extranjero, el forastero, el disidente, el seguidor de otro equipo, el diferente, el hereje, el apóstata. Pero hay símbolos cuya vocación es, claramente, universal, de unión, de mantenimiento de la paz, de colaboración y cooperación. La Bandera del Arco Iris es uno de ellos.
Hoy izamos esa Bandera en Santa Cruz. No se trata de un simple acto para rellenar un programa de festejos. Se trata de algo a lo que debemos dar un significado más profundo.
Es un acto de reafirmación del espíritu abierto, libre y acogedor que esta ciudad tuvo durante siglos y debe seguir teniendo ahora y en el futuro. Aquel pequeño puerto de pescadores, marinos, comerciantes, artesanos y obreros, aquel puerto que acogió y convirtió en chicharreras a familias de apellidos extranjeros, que fue capaz de tener logias masónicas cerca de iglesias católicas, o que en una España aún intolerante tuvo una de las primeras capillas anglicanas del país. Una ciudad que fue célebre por su tolerancia, por su aceptación de los diferentes y disidentes.
Santa Cruz, visto desde el mar, que es su puerta de entrada y su razón de ser, tiene forma de anfiteatro, de ciudad que abre los brazos para acoger a todos. La Bandera del Arco Iris reafirma esa vocación.
Cuarenta años en términos históricos no es nada, pero sin duda podemos sentirnos orgullosos de las conquistas que hemos alcanzado en España durante los últimos cinco años. Podemos decir que nuestro país se encuentra a la cabeza de los que reconocen los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (lgtb).
A pesar de estos importantes avances, aún quedan cosas por conseguir y realidades que cambiar para garantizar que la libertad y la igualdad, que nuestra Constitución proclama, sean reales y efectivas para toda la población lgtb.
Este año los colectivos reivindicativos han declarado el Año de la Diversidad Afectivo Sexual en la Educación. Es sin duda una importante apuesta, y una necesidad social prioritaria si queremos vencer los altos índices de rechazo hacia esta población en el sistema educativo que señalan los estudios y que ponen de manifiesto que los centros educativos no son espacios seguros para los adolescentes y jóvenes lgtb, ni para los hijos e hijas de familias homoparentales.
Queremos especialmente denunciar el acoso homofóbico y transfóbico que se produce en la escuela, causa de uno de cada tres intentos de suicidio en jóvenes y adolescentes. Apostamos por una educación que promueva la diversidad sexual, y que impida la violencia y la discriminación hacia los jóvenes lgtb, y hacemos un llamamiento a todas las instituciones educativas a que impulsen con mayor ahínco las medidas necesarias para hacer de los centros educativos espacios seguros para la diversidad, así como el cese del boicot hacía los contenidos de Educación para la Ciudadanía y hacia la propia asignatura que vienen realizando, en este ámbito, los sectores conservadores.
Queda aún pendiente en la mayoría de nuestras sociedades el gran salto adelante en la igualdad real, social e integral de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en todos los ámbitos: la educación, el mundo del trabajo, el acceso igualitario a los bienes y servicios, los medios de comunicación, la realidad rural, etc. Reivindicamos la Ley de Igualdad de Trato y contra la Discriminación que el Gobierno remitirá a las Cortes próximamente, así como los Planes de Igualdad que implementen estas políticas en todos los ámbitos señalados.
Será también un homenaje a todas y todos los que nos precedieron en la lucha por la igualdad, y a todas y todos quienes, aún hoy, sufren violencia física o moral, miedo o limitación impuesta por sus opciones de vida a causa del odio ignorante de quienes persiguen al amor, la libertad y la igualdad.
No podemos olvidar que 76 países penalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y que 7 (Irán, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Yemen, Nigeria, Arabia Saudí y Sudán) lo hacen con la pena de muerte. Una vez más denunciamos esta insostenible situación y llamamos a estos países a que modifiquen sus legislaciones y respeten los derechos humanos de sus ciudadanas y ciudadanos, también de los que sean lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
Cuarenta años después de la revolución de Stonewall, la diversidad sexual en la educación es una tarea prioritaria si queremos conquistar la igualdad real y efectiva.
Para finalizar Queremos reiterar nuestro agradecimiento al trabajo que desarrollan miles de activistas en nuestro país, y reconocer nuevamente la importante tarea que desempeñan las organizaciones de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, sin cuyo trabajo, esfuerzo y compromiso, los cambios que se han producido en nuestro país no hubieran sido posibles.
Muchas Gracias.






